«Ya no basta con crecer». Con estas palabras, el Director de Investigación del IES, Pablo Ortúzar, dejó claro el énfasis de su presentación en ENADE 2015 QVO MODO. Y es que tras la traducción del libro «La gran sociedad», del parlamentario inglés Jesse Norman -invitado en ENADE 2014-, el antropólogo ha marcado el acento en la importancia de la sociedad civil y en la lucha por el mantenimiento de la esfera pública como un espacio de diversidad y tolerancia. «La gran lucha de hoy es la lucha por la definición de lo público», señaló.

«La amenaza estatista va ganando y el problema no es sólo que el Estado pretenda hacerse cargo de todo, sino que un estado ineficiente, poco transparente y politizado lo pretenda», señaló. Y agregó que también tiene responsabilidad en esto el mundo privado y la derecha: «El Estado no ha sido pensado. Su modernización no ha sido prioritaria. Les cuesta reconocer su importancia en áreas esenciales».

Para Pablo Ortúzar, esto es así porque el mundo cambió dejando en evidencia la incapacidad de quiénes tienen poder, de observar el territorio y de responder a los nuevos desafíos. Hay un agotamiento del modo de entender el mundo y de actuar en él. Los mapas tradicionales ya no sirven. «Es El fin del poder como señaló Moisés Naim en su libro -de igual nombre-: es el fin de la transición que legitimó el poder de la concertación y a los empresarios. Es la irrupción de las clases medias. Hay mayor movilidad y un cambio en las expectativas. Estamos frente a un país más educado: el mundo que conocemos hoy es más complejo».

La complejidad el mundo implica atender nuevos desafíos. El primero, la desconfianza. Por esta razón hay que repensar la modernidad. «Esto conlleva a repensar el desarrollo como ampliación de las oportunidades vitales, como señala Ralf Dahrendorf. Es decir, es la búsqueda del equilibrio entre los vínculos sociales y las opciones. Y así llegamos al gran tema: repensar lo público. La sociedad civil es producto de lo público; la sociedad civil se constituye en el espacio público».

¿Y qué hacemos entonces?, pregunta Pablo Ortúzar a la audiencia. «Repensar la acción, dando, en palabras de James C. Scott, pequeños pasos, favoreciendo la reversibilidad y la flexibilidad y llamando a la participación. Si el Transantiago hubiese partido en una comuna, por ejemplo, permitiendo después retroceder para resolver errores, la historia hubiese sido distinta».

Finalmente, Ortúzar llamó a los empresarios a repensar la empresa y a no aferrarse a los antiguos mapas. Hay una segunda oportunidad», les dijo.  Y terminó con las palabras de John Adams: “Debo estudiar política y guerra, para que nuestros hijos tengan la libertad de estudiar comercio y agricultura, para darle a sus hijos el derecho a estudiar música y poesía”.

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