Noticia publicada el 03.12.19 en El Mercurio.

«Todas las actividades humanas están condicionadas por el hecho de que los hombres viven juntos». Claudio Alvarado, director ejecutivo del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), elige esas palabras de Hannah Arendt para abrir el prólogo de Primera persona singular (IES), un libro editado por él que reúne «reflexiones sobre el individualismo» firmadas por Josefina Araos, Gabriela Caviedes, Jorge Fábrega, Daniel Mansuy, Santiago Ortúzar, Pablo Ortúzar, Catalina Siles y Manfred Svensson. El libro comenzó a escribirse a principios de 2019, cuenta Alvarado, y el prólogo tuvo su primera versión en septiembre. Llegó el 18 de octubre y decidieron apurar la publicación, por el lugar que tendría el individualismo de nuestra sociedad en la actual ruptura política. El libro llegará a librerías la primera semana de diciembre, y será presentado el jueves 12 del mismo mes, a las 18:30 horas, en el IES (Renato Sánchez 3838, Las Condes).

¿Qué concepción del individuo ha predominado en Chile? «Coexisten diversas concepciones del individuo y sus libertades –responde Alvarado–, pero en el espacio público se ha ido instalando progresivamente la idea de la soberanía absoluta e ilimitada del individuo. Este paradigma tiene serias dificultades para comprender la dimensión comunitaria de nuestros problemas. Y si no hay un mínimo compromiso con propósitos compartidos o bienes comunes, no hay institución que resista».

En el libro, Alvarado dice que no basta con invocar derechos y libertades para avanzar en el diálogo público que tanto requiere el país». Lo que lleva a preguntarse por la supuesta dicotomía entre individualismo y comunitarismo. «Lo cierto es que toda libertad personal digna de ese nombre supone la protección de un bien común –aceptemos o no llamarlo de ese modo–, en la medida en que exige el respeto de esa libertad por parte de terceros», cree Alvarado. «En ese sentido, no es lógico asumir a priori un conflicto entre libertades individuales y propósitos comunitarios. Siempre que proclamamos una libertad, está implícita la pregunta por aquel aspecto de la vida común que deseamos proteger con esa proclamación».

–¿Cuáles son los supuestos de «una vida colectiva mínimamente saludable»?

«Sin lugar a dudas son muchos, y sería imposible ofrecer una respuesta exhaustiva, pero un aspecto clave es la capacidad de mediar entre múltiples y muy diversas demandas, aparentemente irreconciliables entre sí. En ese sentido, una vida colectiva saludable siempre necesita a la política –partidos, políticos, Congreso–, único modo de procesar institucionalmente los anhelos y expectativas de la ciudadanía. He ahí una de las mayores dificultades de la crisis que vive Chile. Hoy no solo se desconfía del sistema político, sino que además la propia movilización carece de voceros, orgánica y petitorios. Es indispensable al menos preguntarse cómo se articulan mis necesidades y deseos con las necesidades y deseos de los demás, y no es seguro que esa pregunta esté presente hoy».