En una nueva Entrevistas en profundidad, el portal de noticias Chile B dio a conocer las opiniones de miembros de diferentes fundaciones acerca de «Reformar la derecha», entre los entrevistados estuvo el Director de Investigación IES, Pablo Ortúzar.

Te invitamos a leer la entrevista completa a continuación:

Reforma de la centro derecha: Hablan seis jóvenes líderes del sector

 Amplia, y a veces repetitiva, ha sido la discusión sobre la renovación de la centro derecha. En las últimas semanas se han leído columnas, entrevistas y declaraciones de distintos personeros del sector al respecto. Sin embargo —y siendo concretos— ellos no estarán al mando de la derecha en el futuro.

Por eso, quisimos hablar con referentes jóvenes de ese lado de la política nacional que serán, eventualmente, los que llevarán las riendas del sector.

Pablo Ortúzar, antropólogo de la Universidad de Chile, Director de Investigación del IES e integrante del comité programático de la candidata Evelyn Matthei; Guillermo Ramírez,director de estudios de la Fundación Jaime Guzmán; Alejandro Cajas,director ejecutivo de Cientochenta; Julio Isamit, director ejecutivo de Res Pública y ex líder pingüino de la revolución estudiantil de 2006; Diego Schalper, director Ejecutivo de IdeaPaís, y Mauro Granese, coordinador programático de EvóPoli.

 1. ¿Qué cambios hay en la centro derecha?

—Ortúzar: “En el libro ‘Gobernar con principios, ideas para una nueva derecha’ que escribimos con Francisco Javier Urbina decíamos que al final la derecha normalmente falla por no tener diagnóstico político propio y, normalmente, toma el del adversario lo que va condicionando sus posiciones respecto a la contingencia política. Se habla de una nueva derecha porque hay una cierta renovación y porque el espacio está, pero llevar adelante esa renovación es un desafío intelectual y político que todavía no ha empezado”.

—Cajas: “La centroderecha, como toda la política chilena, está envuelta en un cambio de ciclo. En ese sentido, la centroderecha se enfrenta al desafío de fortalecer su vínculo con los sectores más vulnerables de la población, relación que se inició con mucho escepticismo hace muchos años (en el anterior cambio de ciclo, podríamos decir) y que hoy es una de sus virtudes, pues muestra concretamente que las personas y su realización tanto material como espiritual están en el centro del ideario de este sector político, por ello es que hay que fortalecerla. Para conseguir esto hay que ser críticos de nuestro exitoso modelo de desarrollo”. 

—Ramírez: “La principal virtud es que esta es una generación que tiene mayor inclinación por la unidad. Existe el diagnóstico —claro y expreso— de que históricamente nuestro sector se ha caracterizado por desavenencias que le han costado caro, y que es necesario actuar más coordinadamente y con un mayor espíritu unitario. Entre los defectos me parece que esta es una centroderecha que sobre-representa al mundo liberal, dejando huérfano al mundo más conservador que puede ser igual de libertario”.

—Isamit: “No veo cambios nítidos y definidos que sean relevantes. Hay un proceso de cambio en marcha, abierto y quizás recién comenzando. En ese proceso, hay cosas negativas y positivas. Dentro de las positivas destaco que hay una conciencia más o menos extendida de que se requiere un mayor contenido político, afinar y transmitir ideas y no limitarse meramente a la gestión. Por otro lado, el debate al interior de la derecha muchas veces aparece monopolizado por demandas de élite (como la legalización de la marihuana, el matrimonio homosexual o el AVP) las que no están en sintonía con los problemas reales de los chilenos”.

—Schalper: “La centroderecha después del Gobierno se ha dado cuenta —al fin— de que para hacer política y gobernar no bastan políticas públicas, técnicos y marketing político. El aumento de los cuadros jóvenes sub 40 será significativo de cara al futuro. Finalmente, ha cambiado el estado de ánimo: veo por un lado decepción en amplios sectores de la centroderecha por el estado de crisis interior, por el abandono de ciertas banderas políticas, por el excesivo pragmatismo en ciertas materias y por el deterioro de los afectos dentro de la coalición”.

—Granese: “Chile pasó de ser un país donde la superación de la pobreza era prioridad, a uno en el cual la justa distribución de las oportunidades es el desafío. Hoy nuestro sector está abocado en construir un nuevo relato y una batería de políticas públicas que permitan construir una sociedad justa (verdaderamente libre), que para nosotros es aquella que permite a toda persona contar con los medios para desplegar sus capacidades y desarrollar el proyecto de vida que desee, independiente del lugar de la sociedad donde, por azar, haya nacido”.

2. Se debe desligar el sector de su pasado y relación con el gobierno militar?

—Ortúzar: “Esta discusión ha sido insustancial hasta ahora, y no es de fondo. Básicamente, lo que hay es una pelea y un intento de ganar legitimidad moral por parte de la derecha a través de ciertos actos. La derecha ha mantenido un discurso de condenar la violación a los derechos humanos, pero al momento de llevar eso a la práctica, no tenía mucho que mostrar, y con el cierre del penal Cordillera lo que hace Piñera se consigue eso”.

—Cajas: “Desligarse del pasado es un ejercicio estéril, extemporáneo y que no te permite enfrentar con tranquilidad el futuro. No existe futuro ni crecimiento orgánico sino se reconoce el pasado, destacando avances (que los hubo y muchos), asumiendo y arrepintiéndose de los errores (que los hubo y muchos), comprometiéndose a no volver a fallar y -finalmente- generando un proyecto de país que genuinamente proponga una sociedad libre, responsable, democrática y pacífica”.

—Ramírez: “Creo que es un error pensar que este es un tema de voluntades. El pasado está allí y lo que hará que vaya perdiendo importancia es el tiempo, no las ganas de que eso ocurra. La razón de esto es que la izquierda no quiere reconciliación, sino utilizar el tema para su beneficio político. Siendo muy crítico del gobierno militar y condenando todos los abusos, yo no hablaré de dictadura hasta que la historia ponga las cosas en su lugar y deje la izquierda de aprovecharse de un tema que sólo le produce beneficio político”.

—Isamit: “La derecha corresponde a una linea de pensamiento anterior al gobierno militar. No empieza ni se acaba con el. Pero se debe reconocer que las transformaciones políticas y económicas del gobierno militar tienen una legitimación moral, más allá de su origen histórico,  y esta legitimidad se funda en que han sido y son las mejores y las mas justas para Chile, sin perjuicio del rechazo a cualquier tipo de abuso cometido durante el gobierno militar”.

—Schalper: “Honestamente, pienso que el oportunismo con que se está dando este debate saca a relucir lo más triste de la política: el actuar por cálculos más que por convicciones. Nuestra generación está ávida de construir referentes políticos que no sólo se declaren promotores de una auténtica democracia y de una defensa integral de los derechos humanos, sin traumas ni complejos”.

—Granese: “Luego de cinco décadas la centro derecha volvió a ser mayoría y obtener el gobierno democráticamente.Hoy nuestro referente es el Presidente Piñera, no Pinochet. Esto en la práctica ha hecho que sin que olvidemos por lo que pasó Chile, el desligarse sea una realidad. Las nuevas generaciones de centro derecha no tienen hoy ninguna relación con la dictadura, la condena a la violación de los DDHH, la represión y la falta de libertades individuales que se vivió luego del quiebre de la democracia es unánime en mi generación”.

 3. ¿Cuáles son las metas en las que debe trabajar la centro derecha?

—Ortúzar: “Lo que va a empezar a emerger, y ya está ocurriendo, son agendas que no son obvias de derecha o izquierda. Los temas valóricos, por ejemplo, propiedad intelectual, capacidades básicas. Hoy la derecha, por ejemplo lo que está armando la discusión que se ha estando dando en Horizontal, el IES, es respecto sobre las condiciones que posibilitan una sociedad de libertades políticas y económicas, viendo qué se debe proveer a cada ciudadano para que disfrute de esas libertades”.

—Cajas: “El país tiene aún una deuda con sus hijos más vulnerables: los más pobres, los ancianos, los niños sin familia son aquéllos que se ven más expuestos ante cualquier shock negativo —enfermedad, cesantía, accidente, etc.— que impacte sus vidas. Este es un desafío para todos los sectores, pero es especialmente importante para la centroderecha, pues estas situaciones de vulnerabilidad no le permiten a esas personas ejercer su libertad ni -a su vez- participar en igualdad de capacidades de la sociedad libre que este sector político propone”.

—Ramírez: “Son tantas que no sabría por dónde partir. Por nombrar un par: nos falta entender que la política es tan relevante como la técnica y que los medios de comunicación son imprescindibles para la construcción de la cultura de un país. Estas han sido dos herramientas con la que la izquierda trabaja bien y con las que –a ratos– imponen su visión sobre los temas fundamentales del país”.

—Isamit: “Nuestro sector debe elaborar un diagnostico afinado del Chile actual y no comprar completo el que hace la izquierda con el foco puesto en la desigualdad. Debe hacerse cargo del excesivo centralismo, la falta de competencia en algunos mercados, un desafío educacional que armonice libertad y calidad para los más pobres, el problema energético, etc. Y ser capaz de empalmarlo con los ideales de justicia que tradicionalmente han inspirado su actuar: economía social de mercado e instituciones sociales y políticas sólidas”.

—Schalper: “Primero, hacer un trabajo intelectual-práctico que permita reflexionar sobre cuáles son los ideales que deben orientar políticamente a la centroderecha en el estado actual de la sociedad. Segundo, recuperar la formación de personas en la sociedad civil. La política no se reduce a los partidos y tiene que ver con la contribución ciudadana que muchos hacen. Y tercero, trabajo territorial”.

—Granese: “Aumentar nuestra presencia en universidades, trabajar más en los sectores vulnerables, atraer a votantes de centro y al mundo independiente, aceptar que la diversidad es positiva, son importantes desafíos del sector. En concreto, la grandes metas de la centro derecha son empoderar a la sociedad civil, revalorizar lo público y ser capaz de convocar mayorías, para lo cual necesariamente debe ser más diversa y tolerante”.

 4. ¿Qué tan cierta es la renovación política?

—Ortúzar: “En Chile hay una generación que está más o menos perdida —de hecho así es llamada— que va entre 40 y 50 años; la del Chino Ríos. A ellos les tocó vivir su adolescencia durante el régimen militar y siempre fueron desplazados por la generación anterior que siguió haciéndose cargo de las cosas importantes. Va a haber una tensión generacional porque ellos querrán un espacio, pero parece que en las generaciones sub 40 hay más capacidad porque se hicieron cargo de cosas importantes antes que ellos”.

—Cajas: “Absolutamente cierta. Veo con muy buena perspectiva los emprendimientos políticos jóvenes que ha asumido el sector y la renovación de caras que postulan a cargos de representación popular. Al mismo tiempo, la renovación no se refleja solo en las personas nuevas, sino también en las ideas que se proponen, en los desafíos que se enfrenta, y en la forma, la estética y el lenguaje que se utiliza para atraer y motivar”.

—Ramírez: “Yo no creo en la renovación por la renovación. Evidentemente que los jóvenes ocupan espacios, particularmente en la UDI, pero tendrán algo que decir sobre la conducción del sector cuando demuestren compromiso, pericia política, claridad conceptual y mejor interpretación de la realidad del país. Si no somos capaces de hacer esto, no tenemos derecho a patalear por más protagonismo”.

—Isamit: “Hay renovación y si uno mira las generaciones más jóvenes y los diversos movimientos, fundaciones y centros de estudio que han nacido desde hace un par de años y siguen surgiendo, es claro que el recambio será cada vez más profundo”.

—Schalper: “Yo creo que la ‘nueva derecha’ todavía es una invención que tiene más de marketing que de reflexiones e ideas de fondo. La auténtica renovación vendrá del fruto de lo que está pasando en las universidades y en otros espacios de dirigencia social, que están asumiendo nuevas banderas y desafíos como herencia de sus tiempos. Son los Sub 35 que estallarán en 2016-2017 con fuerza, pues vienen con mayor formación, con más inquietud política,  con mayor articulación y con interés de hacer cambios de fondo”.

—Granese: “Durante la actual administración miles de jóvenes dejaron el mundo privado y académico para ingresar al servicio público. Esto permite que hoy contemos con una generación de centro derecha consciente de la capacidad transformadora que tiene el Estado, que comprende la importancia de trabajar en el mundo público para mejorar la vida de millones de personas”.

Fuente: http://www.chileb.cl | Reforma de la centro derecha: Hablan seis jóvenes líderes del sector