Desde hace al menos un lustro, el feminismo está al centro de todos nuestros debates. Es, junto con el auge de los populismos y las consecuencias de la pandemia, el gran tópico político de nuestra era. Sin embargo, ha debido hacer frente a problemas internos que tensionan sus distintas ramas y producen, quizás de manera inevitable, facciones difícilmente conciliables entre sí. Aunque a veces en nuestra opinión pública pase desapercibido, el feminismo actual se expresa desde distintas vertientes o familias teóricas, y justamente uno de los objetivos de esta revista es mostrar esa pluralidad y vitalidad intelectual.
La autonomía, los cuidados, la familia, el aborto o el género son algunos de los muchos temas que se abordan en este número de Punto y coma. Siguiendo el camino abierto por Erika Bachiochi en su libro The Rights of Women —del cual publicamos un fragmento en este número—, buscamos mostrar una corriente del feminismo que muchas veces ha palidecido por el protagonismo que han alcanzado la autonomía y el individualismo en este tipo de debates. Así, profundizando en la importancia de la virtud, de la diferencia sexual o de la “mixitud” de la que habla Agacinski, es posible reflexionar en torno a estos tópicos de manera que la complementariedad alcance un lugar más relevante; no solo la complementariedad entre hombres y mujeres, sino también entre vida profesional y vida familiar o entre ciertas demandas históricas y el respeto a la dignidad humana.