Opinión
Kast y la ultraderecha

¿Convierte en “ultraizquierdista” al presidente Boric su compromiso de “defender el legado del FPMR” (enero de 2018)? ¿O a un partido como el Comunista su apoyo persistente a la dictadura cubana? La respuesta habitual es el silencio, lo que revela que lo “ultra” no funciona como un concepto delimitado, sino como un arma que se activa para deslegitimar al adversario, pero se desactiva cuando apunta hacia los propios.

Kast y la ultraderecha

Señor director:

Agradezco la respuesta del rector Ramis a mi columna. Sin embargo, mi punto no es defender “gestos, referentes y discursos” del presidente electo —la visita a El Salvador, por ejemplo, plantea dudas legítimas—, sino advertir sobre la liviandad con que se utiliza la etiqueta “ultraderecha”, como si fuera un concepto autoexplicativo.

Por ejemplo, en el caso de José Antonio Kast, existen “gestos, referentes y discursos” que tensionan esa clasificación: un gabinete más técnico; un tono general más bien conciliador; e incluso, en la propia visita a El Salvador, el cuidado explícito de marcar distancia respecto del régimen de Bukele (“las medidas no se copian, se adaptan a la realidad nacional”). Estos elementos sin duda complejizan el diagnóstico.

Llama la atención, además, que esta misma vara no se aplique con igual severidad hacia la izquierda. ¿Convierte en “ultraizquierdista” al presidente Boric su compromiso de “defender el legado del FPMR” (enero de 2018)? ¿O a un partido como el Comunista su apoyo persistente a la dictadura cubana? La respuesta habitual es el silencio, lo que revela que lo “ultra” no funciona como un concepto delimitado, sino como un arma que se activa para deslegitimar al adversario, pero se desactiva cuando apunta hacia los propios.

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