Si en el número anterior de Punto y coma —con motivo de la conmemoración de los veinte años del IES— nos preguntábamos por la trayectoria de nuestro país durante las últimas dos décadas, en la presente edición, en cambio, buscamos indagar en los dilemas del presente y el futuro de la mano del tema que está en boca de todos: el inédito desarrollo de la inteligencia artificial. Que las máquinas puedan rebelarse y tomar el control del mundo es una distopía que, desde hace décadas, ha sido recogida en las ficciones literarias y cinematográficas. Hoy por hoy, con el auge de estas tecnologías y el despliegue de una auténtica carrera entre distintas compañías (y potencias) a nivel global por avanzar en el desarrollo de inteligencias artificiales autogenerativas, dicha posibilidad aparece con más frecuencia en el horizonte y muchos creen que dejó de ser una completa fantasía.
Cada cierto tiempo aparecen en los medios noticias sumamente inquietantes: el caso de sistemas que han desarrollado un lenguaje incomprensible para sus creadores con el objetivo de comunicarse con mayor eficiencia; algoritmos capaces de tomar decisiones en contra de la voluntad con la que fueron programados; sistemas que identifican fallas de seguridad y dejan rastros que les permitan futuras filtraciones. Todo esto es tan vertiginoso como inquietante que nos obliga a mantenernos atentos ante los cambios que se suceden tan rápidamente e interrogar en toda su complejidad el fenómeno de la IA.
Su avance veloz permite anticipar que muchos aspectos específicos de lo escrito sobre la IA pronto caerán en la obsolescencia, no así una reflexión de mayor alcance filosófico y antropológico. Por ende, a la hora de preparar un número de Punto y coma que aborde los desafíos que impone la inteligencia artificial, resulta indispensable concentrarnos antes que todo en la otra cara de la ecuación: ¿qué pasa con nosotros mismos, con los hombres y mujeres de carne y hueso, cuando este tipo de plataformas y tecnologías se expanden por doquier y se transforman en herramientas tan cotidianas como nuestros teléfonos o medios de transporte? ¿Cómo impacta este escenario en las diversas manifestaciones de lo humano? ¿Cómo lograr una aproximación que, ante la irrupción de la IA, haga justicia a la complejidad de la condición humana?
Ninguna de estas preguntas es trivial. Por un lado, las interrogantes que levanta el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial generativa más temprano que tarde terminan llevando la mirada a la específica índole de nuestra singularidad; esto es, a la siempre vigente reflexión sobre la naturaleza humana. Por otro lado, pensando en lo rápido que avanzan los cambios tecnológicos, así como en la creciente especialización que demanda una correcta comprensión de los sistemas de IA, urge enfrentar de modo directo ciertas preguntas que nos parecen más perennes y, en cierto sentido, más apremiantes: ¿cómo hacer para preservar la humanidad en tiempos en que el trabajo, la educación, la productividad e incluso la creatividad están siendo interpeladas por el uso cada vez más masivo y frecuente de la inteligencia artificial?
Aquella pregunta, en honda sintonía con la encíclica Magnifica humanitas, de León XIV, está en el centro de los ensayos, entrevistas y reseñas que publicamos en esta edición de Punto y coma. Así, Manfred Svensson indaga en las consecuencias del uso tan masivo de estas plataformas en nosotros mismos, en particular cuando algunos la consideran una herramienta más —como si la técnica no condicionara nuestro actuar—. A su vez, Jorge Fábrega observa ese mismo fenómeno con particular atención en los procesos educativos y formativos. Mary Harrington y Matthew Crawford —la primera en un lúcido ensayo acerca del feminismo ante los avances tecnológicos; el segundo, en una aguda entrevista realizada por Matías Petersen— se detienen largamente en la comprensión de los actos humanos, hoy tan condicionados por los avances técnicos. Y la misma encíclica de León XIV que ya mencionábamos está analizada con detención tanto en la entrevista que Josefina Araos realiza a Sofía Brahm, editora de la revista Humanitas de la Universidad Católica, como en el diálogo que sostuvieron en el IES Gonzalo Letelier y Manfred Svensson, y que aquí reproducimos.
La irrupción del fenómeno de la IA es algo que aún no comprendemos del todo, sin embargo, sus efectos y rápida difusión exigen analizarla atentamente, a interrogarla en medio de la incertidumbre, a evitar el optimismo ingenuo pero también el recelo irreflexivo que aspira simplemente a volver atrás u obviarla, como si fuera posible tapar el sol con un dedo o eludir la necesidad de un pensamiento diferenciado en derredor suyo. No cabe duda de que una reflexión de esta naturaleza nos ayuda a profundizar en un asunto que nos acompañará durante largo tiempo. Como siempre, a todo lo anterior se suma la habitual sección miscelánea de la revista, con reseñas, entrevistas y ensayos que nos abren a otros temas y miradas. Es un modo menos explícito de mostrar que, por más rápido que cambia el mundo y que avanza la IA, siguen existiendo otros caminos de expresión y comprensión de lo humano que son cada vez más indispensables.
Claudio Alvarado
Director
Joaquín Castillo
Editor


