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Por JoaquÃn Castillo
La democracia es más que una serie de mecanismos y procedimientos destinados a elegir a las autoridades de una comunidad polÃtica. Es, ante todo, una cultura que rodea, justifica y sustenta al orden institucional y exige, por lo mismo, algunas virtudes especÃficas de quienes participan en ella. La crisis que estalló en octubre de 2019 reveló una fractura entre polÃtica y sociedad que amenazó con destruir algunas de nuestras instituciones fundamentales, pero logró ser encauzada polÃticamente a través del proceso constituyente en curso. Sin embargo, contrario a lo que reivindican algunos, creemos que la tarea de este órgano no es la de refundar, sino reconstruir nuestra democracia. Pero la magnitud del encargo —con toda la importancia histórica, simbólica e institucional que posee— no puede hacernos perder de vista que esa reconstrucción democrática de Chile no pasa solamente por la elaboración de un nuevo texto constitucional.
La tarea que nos hemos propuesto en este quinto número de Punto y coma está orientada, precisamente, a entender en un sentido más amplio la reconstrucción democrática que el paÃs necesita, examinando los distintos factores que la hacen posible. Asà como en el tercer número de Punto y coma quisimos sugerir ciertos elementos indispensables para elaborar un diagnóstico sobre el estallido —dando cuenta de que octubre fue, por un lado, una explosión de un malestar profundo y que venÃa de lejos, pero también una ola de injustificable violencia y destrucción—, en esta ocasión queremos hacer un ejercicio prospectivo sobre el tipo de arreglo democrático que necesita nuestra sociedad, y cuáles son las condiciones que debemos atender para que aquel se cumpla a cabalidad.
Aunque la reflexión que proponemos aquà está muy situada y busca precisamente servir de insumo a la discusión chilena actual, sabemos que la caÃda de la confianza en las instituciones, la puesta en duda de la mediación polÃtica, la reivindicación casi omnipresente de la soberanÃa individual y las circunstancias sociales y familiares que horadan las condiciones en las que florece la democracia no es algo exclusivo de nuestra realidad. En ese sentido, desde hace al menos una década que la democracia está puesta a prueba a lo largo y ancho de los paÃses occidentales. Los casos recientes de Trump, Bolsonaro, el kirchnerismo o Castillo en Perú son solo los ejemplos más polémicos de esta crisis de la democracia y auge de los discursos populistas, pero son justamente situaciones como estas las que nos deben llevar a preguntarnos por qué este tipo de fenómenos son cada vez más comunes alrededor del mundo.
Las entrevistas, artÃculos y reseñas que siguen a continuación buscan orientar en esa dirección, sabiendo que la democracia es un sistema exigente y siempre frágil. Los elementos que ponemos en diálogo son de distinto orden: la necesidad de rehabilitar las instituciones representativas; la relevancia de la cultura oral que subyace a la letra de la ley; la situación actual de las clases medias y el modo en que ellas pueden ser comprendidas; las disputas filosóficas sobre las categorÃas que articulan el orden polÃtico; el auge de las demandas identitarias como reflejo de una crisis más profunda, o la importancia de la estabilidad familiar para el desarrollo de los ciudadanos. Asimismo, proponemos una serie de lecturas que pueden complementar la reflexión, por medio de reseñas de libros preclaros y profundos para comprender mejor los riesgos y desafÃos de este escenario polÃtico.
La invitación, por tanto, va en la misma lÃnea del primer número de Punto y coma, publicada poco antes del estallido social. Queremos seguir siendo un punto de encuentro alrededor de los libros y las ideas, tarea que en momentos de polarización y tensión social parece ser difÃcil de cultivar, pero que se debe defender ante los embates de quienes buscan reducir la polÃtica a la vociferación, a la estridencia y a la violencia. Frente a ese riesgo, estamos convencidos de que solo mediante la reivindicación de estos espacios de diálogo y reflexión es que podremos hacer del nuevo pacto social una realidad que respete la dignidad de cada persona y que incluya la pluralidad y diversidad de nuestra vida social.


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