Carta publicada el miércoles 26 de junio de 2024 por El Mercurio.

Señor Director:

A cinco años del estallido social, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) vuelve a estar en el ojo del huracán. No lo hace por su labor en defensa de los derechos de las personas, sino por una querella presentada en un caso para el cual claramente carece de atribuciones (que implica al candidato a alcalde por Santiago Mario Desbordes). A esto se suma el inexplicable giro en la postura de su directora respecto de si en 2019 hubo violaciones sistemáticas de derechos humanos por parte de policías y militares. Al parecer, bastó que cambiase el color político del gobierno para que referentes del INDH modificaran su posición al respecto.

Desafortunadamente, estas acciones solo refuerzan la hipótesis que muchos hemos sostenido: una institución que debiera ofrecer garantías a todos los sectores políticos da muestras de captura por intereses partisanos. Esto no hace más que confirmar las críticas sobre su instrumentalización.

Si nos preocupa la pérdida de credibilidad del instituto, los primeros en atender ese flanco deberían ser sus consejeros, y también aquí se abre una agenda legislativa para revisar la generación de su Consejo.

Solo un INDH que sepa estar por encima de las disputas políticas contingentes servirá para fortalecer nuestra institucionalidad en materia de derechos humanos. Para lo demás, ya existen suficientes organizaciones.