Carta publicada el domingo 25 de septiembre de 2022 por El Mercurio.

Señor Director:

El impasse con el embajador de Israel no es un hecho aislado, sino un eslabón más en una seguidilla de preocupantes errores del gobierno. A nivel interno, por ejemplo, en marzo la segunda autoridad más importante del país se expuso innecesariamente y fue recibida a balazos en Temucuicui. En junio la candidatura oficialista de Fernando Pairicán para el INDH se cayó por no cumplir los requisitos legales. Al mes siguiente el gobierno se quedó fuera del caso Huracán por vicios de forma en la acusación. En agosto el Ministro Segpres declaró poseer una “escala de valores y principios” distinta a la mayoría de los parlamentarios, sepultando así su relación con el Congreso. Ese mismo mes, se reveló el llamado de una asesora de la Ministra de Desarrollo Social a Héctor Llaitul.

A nivel internacional, en marzo el Presidente calificó de “inaceptable” el retraso del Rey español durante su toma de posesión. En abril la Ministra del Interior se disculpó por utilizar el término “Wallmapu” ante molestia de autoridades argentinas. En junio el Presidente arremetió contra EE.UU. en la Cumbre de las Américas, olvidando que en la mesa estaba John Kerry. En julio el Ejecutivo no apoyó la candidatura de Claudio Grossman para la Corte Internacional de Justicia en la Haya. En septiembre el Presidente criticó en la ONU a EE. UU. y China por la guerra comercial.

Recientemente supimos de un nuevo desliz en la Subsecretaría de Párvulos y otro por dichos del Embajador de Chile en España. Seguiremos viendo errores similares mientras los personeros de gobierno actúen y piensen sin tomarle el peso a sus investiduras. Como dijo el mismo senador Latorre: ya no pueden seguir excusándose en que no conocen el Estado.