Carta al director publicada el lunes 6 de julio de 2020 por El Mercurio.

Sr. director:

Pablo Simonetti tiene razón cuando sugiere que varias discusiones recientes (como la filiación homoparental), hasta ahora tratadas en forma parcelada, debieran ser integradas en el debate legislativo acerca del matrimonio. Efectivamente es en ese contexto (y no en tribunales ni en leyes puntuales) donde debiéramos deliberar acerca del mejor modo de comprender las diversas aristas del derecho de familia.

Simonetti se equivoca, sin embargo, al asumir que se trata simplemente de «avanzar» con rapidez en estas materias, como si sus puntos de vista se identificaran necesariamente con las soluciones más justas o adecuadas. Por un lado, tras estas discusiones subyacen profundas disputas teóricas y prácticas acerca de las relaciones entre sexualidad, afectividad y la vida familiar (basta pensar en el estatus en que quedan la paternidad y la maternidad si se separan radicalmente esas dimensiones). Por otro lado, hoy no es el momento de realizar exhortaciones a ninguno de los poderes del Estado. Más bien todos debiéramos comprender e incentivar que tanto el Ejecutivo como el Congreso prioricen la solución de las urgencias que ha traído consigo la pandemia. Hay aspectos sanitarios, económicos y también políticos (como el plebiscito fijado para octubre) que no pueden esperar. Ya llegará el momento de debatir otros temas.