El cuarto capítulo de la tercera temporada del podcast Réplica, de Tele13 Radio, a cargo del investigador senior del IES, Daniel Mansuy, tuvo como invitado al destacado filósofo y académico vasco, Daniel Innerarity.

El autor de Política para perplejos, La política en tiempos de indignación y de Una teoría de la democracia compleja, entre varios otros libros, estuvo conversando con Mansuy por más de media hora en el espacio radial, donde recorrieron temas que el profesor del Ikerbasque ha desarrollado a lo largo de sus distintas obras. Comentaron también Pandemocracia. Una filosofía de la crisis del coronavirus, su más reciente publicación, en la cual el también doctor en filosofía piensa el futuro pospandemia.

Uno de los puntos que destacó Mansuy en sus preguntas fue el hecho de que en el libro Una teoría de la democracia compleja, publicado a principios de 2019, Innerarity anticipa muchos problemas que la crisis ha hecho visibles hoy en día. “Efectivamente hubo algún lector que me mandó una foto de algunas páginas”, reconoce el autor y agrega que más que alegrarse por tener la razón, asegura que lo anterior le ha servido para comprobar si el marco conceptual que había planteado en ese libro –que es el resultado de 20 años de investigación– servía para entender y arrojar un poco de luz a la pandemia que actualmente padecemos. «Yo no hubiera podido escribir este libro, donde evidentemente no hablo de epidemiología porque no es mi tema, si no hubiera estado muchos años antes estudiando qué le pasa a nuestras democracias que son incapaces de gestionar cambios discontinuos y que solo sirven para la confrontación electoralista pero tienen tan poca gobernanza anticipatoria”, asegura.

Según Mansuy, uno de los diagnósticos del filósofo español es que las herramientas clásicas de la teoría política moderna, como la nación, la soberanía, la separación de poderes, y el territorio, hoy parecen simplificaciones confusas. “Ese es mi punto de partida, mi hipótesis básica. La mayor parte de los conceptos que hoy en día manejamos han sido extraordinarios, han dado lugar a la creación de estados-nación, de sociedades ordenadas por principios de igualdad, etcétera, pero esos conceptos no resisten el paso del tiempo, como cualquier otro concepto”, dice.

A ojos de Mansuy un punto interesante en la obra del vasco es el rescate de la intermediación política como un asunto en el cual hay algo valioso. “Sin duda. Yo he sido muy crítico o muy escéptico si se quiere sobre todas esas expectativas, a mi juicio exageradas, que veían en los grandes instrumentos de desintermediación, sobre todo en internet o el espacio horizontal de las redes, una solución a nuestros viejos problemas de representación”, plantea Innerarity. “Fundamentalmente porque mi tesis es que la representación no es un mal remedio para el hecho de que no nos podemos autogobernar directamente, por el hecho de que no todos podemos ir al Palacio de La Moneda a tomar las decisiones”, agrega.

Según Innerarity, esta mediación a través de nuestros instrumentos de representación añade valor y añade conocimiento. “El punto de partida más honesto y más fructífero también en términos cognitivos es pensar que los seres humanos no sabemos lo que queremos hasta que no estamos en comunidad. Y cuando estamos en comunidad, en diálogo con los otros, –también por cierto un diálogo que tiene elementos conflictivos–, descubrimos nuestros propios intereses”.

Pandemocracia y los líderes populistas

Mansuy comenta que en Pandemocracia, el libro que Innerarity acaba de publicar hace unos días, el autor asegura que nuestros sistemas políticos están preparados para enfrentar epidemias, que son problemas locales, y no pandemias, que son problemas globales. Consultado sobre cómo ha enfrentado el mundo la actual crisis, el filósofo vasco sostiene que ha habido reacciones correctas y reacciones muy torpes. “Hablar de una reacción del mundo en general me resulta muy difícil”.

“Lo que ha pasado en esta crisis, sintetizándolo mucho, es que aquellos líderes que estaban en una línea de tipo populista han sufrido un golpe muy duro”. Lo anterior, según el autor, se debe a que la crisis ha revalorizado tres dimensiones de la vida política que en general los populistas menosprecian. “En primer lugar el saber de los expertos”, comenta Innerarity. “Es evidente que la política democrática no es el poder de los expertos y la obediencia a los expertos, pero sin duda el papel de los expertos, sobre todo en una crisis como esta, tenía que ser revalorizado”, asegura y pone como contraejemplo los casos de Trump, de Bolsonaro y en parte de Boris Johnson.

“En segundo lugar, está la praxis institucional: una crisis como esta se aborda bien donde hay un sector público poderoso, responsabilidad, protocolos, instituciones y no tanto un líder que habla providencialmente a unas masas inertes”, sostiene. “Ese tipo de verticalidad –lo hemos visto en México– no funciona”. “Y la otra idea que esta crisis ha venido a revalorizar y que el populismo menosprecia es la idea de comunidad global: la idea de que compartimos espacios, amenazas y por tanto instrumentos de solución, en un mundo que se nos está unificando cada vez más, no tanto porque haya proyectos positivos de unificación, sino porque hay amenazas negativas de destrucción”, concluye.

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