Para analizar el estallido social en Chile y las movilizaciones que ya se extienden por más de dos semanas, el Instituto de Estudios de la Sociedad organizó el coloquio «¿Qué le pasa a Chile?». Más de 120 personas participaron de la conversación entre Kathya Araujo, doctora en estudios latinoamericanos y académica de la U. de Santiago; Cristóbal Bellolio, doctor en filosofía política y académico de la U. Adolfo Ibáñez; y Daniel Mansuy, doctor en ciencia política e investigador senior del IES.

Con matices, los tres analistas coincidieron en la heterogeneidad del movimiento y la diversidad de demandas que se desprenden de él. “Aunque hay distintas tesis que intentan explicar la crisis, tiendo a pensar que el alza en el costo de la vida combinado con la sensación de abuso es lo más transversal”, dijo Bellolio.

Un diagnóstico similar compartió Araujo. En Chile hubo “una promesa de igualdad y de derechos que las personas están viendo contrariada por sus experiencias en la vida social”, dijo. En tanto, paraMansuy lo que emergió de manera transversal “es la vieja tesis del malestar. Hay mucha gente que desde hace mucho tiempo advierte que hay un malestar difuso y difícil de entender”.

Si bien para Bellolio “no es claro todavía el mínimo común denominador de este movimiento”, cree que hay más de un factor involucrado en la crisis. “Hay una dimensión institucional y otra extrainstitucional, que tiene que ver con cómo nos relacionamos. La desigualdad es una dimensión evidente, pero falta reflexionar sobre cuál es la desigualdad mas problemática, y creo que tiene que ver con el trato”, dijo. “El progreso del mercado liberal es mucho menos feliz de lo que nos anunciaron. Los libros de los 80 que justificaban el modelo no se hacen cargo de los problemas”, agregó Mansuy.

Sobre la situación actual de la política, Araujo sostuvo que “el problema de representación no es de hoy, se ha venido gestando desde hace tiempo. Es el sistema político el que está en crisis”. Mientras que Mansuy advirtió que “tengo mis dudas de que el sistema representativo chileno pueda procesar todas las demandas e inquietudes”. En ese sentido, algo fundamental para el cientista político es que la élite muestre que “está dispuesta a entregar algo, aumentar las sanciones a delitos económicos, por ejemplo. Eso yo lo llamaría dimensión sacrificial de la política más que simbólica. Tiene que mostrar que acusó recibo de las protestas”.

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