Columna publicada el 10.09.19 en La Segunda.

Hoy se presenta oficialmente –a las 18:45 horas– el primer número de «Punto y coma», la nueva revista semestral publicada al alero del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES). A medio camino entre el periodismo y la academia, su apuesta es retomar la valiosa tradición del ensayo latinoamericano. En ese sentido, se trata de articular reflexiones propias de las humanidades y ciencias sociales en un lenguaje comprensible para los ciudadanos. Este nuevo proyecto editorial, entonces, persigue tender puentes entre los diversos lentes y perspectivas que nos ayudan a entender e iluminar los principales desafíos del mundo contemporáneo; una necesidad cada vez más apremiante en sociedades crecientemente complejas y en el contexto de disciplinas universitarias cada vez más diferenciadas e incomunicadas entre sí.

El ánimo que motiva esta revista se manifiesta en los distintos artículos y entrevistas que examinan el auge de los populismos y la crisis de la democracia liberal, tema central –aunque no exclusivo- de este primer número. Naturalmente, el tópico puede abordarse en múltiples niveles. Así, mientras Juan Ignacio Brito subraya la inevitable fragilidad del orden liberal de posguerra y, sobre todo, del consenso de Washington noventero, Cristóbal Rovira y Alan Knight ofrecen una perspectiva sofisticada y alejada de todo reduccionismo a la hora de intentar comprender el fenómeno populista, sin eludir sus aspectos problemáticos. En paralelo, Ryszard Legutko sugiere que la democracia contemporánea tiende a la uniformidad (y no a la diversidad, como suele asumirse), y Chantal Delsol apunta a la disputa entre los antiguos y los modernos como trasfondo de los infortunios de la misma democracia. Estos análisis coyunturales e inéditos van acompañados de un rescate de Eric Voegelin sobre la ambivalente y zigzagueante trayectoria del liberalismo, así como también de una serie de reseñas acerca de varios libros cruciales para pensar el momento político global. Todo ello se ve complementado por una variopinta sección miscelánea, en la que el lector se encontrará con textos sobre música, artes visuales y literatura, entre otros temas.

Desde luego, los autores señalados no sólo cultivan diferentes disciplinas, sino que también pertenecen a diversas tradiciones intelectuales. Por tanto, no necesariamente coinciden en todos sus planteamientos. Si algo comparten, sin embargo, es el decidido esfuerzo por ir más allá de la opinión dominante. En otras palabras, los caracteriza el firme propósito de intentar advertir los puntos ciegos de nuestra época; propósito que, por cierto, es una de las principales motivaciones de “Punto y coma”.